La independencia del banco central es importante porque sus objetivos difieren de los del gobierno. Los objetivos del gobierno son lograr un mayor crecimiento a corto plazo y, para ello, está dispuesto a tolerar una inflación más alta, mientras que el banco central se enfoca en mantener la inflación baja y estable y, con ello, un crecimiento más alto y sostenible a largo plazo.
Una característica común de los bancos centrales modernos es su independencia del gobierno. Esta independencia se justifica porque los objetivos de ambos pueden ir en vías distintas. En general, los gobiernos tienen un interés hacia el crecimiento de corto plazo y, por lo tanto, prefieren tasas de interés bajas que facilitan el crecimiento de la demanda y la financiación de su deuda, a costa de una inflación de precios más alta y un crecimiento de la economía más bajo en el largo plazo. Por su parte, un banco central con un mandato enfocado en la estabilidad macroeconómica tiene un interés en una inflación baja y predecible que garantiza un mayor crecimiento posible en el largo plazo. Un ambiente de aumentos altos y volátiles de los precios dificulta las decisiones de las empresas sobre cuánto y en qué sectores de la economía invertir y producir, con el consiguiente impacto adverso en el crecimiento económico de largo plazo.
El libro Ensayos de historia económica. Cien años del Banco de la República, publicado por el Banco en 2023 con ocasión de su primer centenario, contiene un capítulo que analiza la evolución de la independencia de los bancos centrales y la inflación en los países de América Latina, escrito por Luis Jácome y Samuel Pienknaugura. El análisis de este capítulo del libro se basa en un índice de independencia del banco central (IBC) que se puede computar para cualquier país en cualquier momento del tiempo.
Este índice, llamado IBC, pondera cuatro variables determinantes de la independencia de los bancos centrales, identificadas por la literatura económica: i) el mandato legal del objetivo de política); ii) la estructura de gobierno del banco central y su independencia formal; iii) las facultades para controlar la política monetaria frente al Gobierno; y iv) las condiciones de financiación del gasto público por parte del banco central. Un banco central con un mandato legal claro de estabilidad de precios, con independencia formal (en la ley y la Constitución), con la posibilidad de controlar autónomamente la política monetaria y sin la función de financiar el presupuesto del gobierno con emisión de dinero será más independiente y estará en mejor posición de mantener una baja tasa de inflación. De esta manera, cuanto más alto el índice descrito, mayor será la independencia del banco central.
El Gráfico 1, tomado del capítulo en cuestión, muestra la relación entre el promedio del descrito índice de independencia IBC y una medida promedio de la inflación anual para la muestra de 17 países latinoamericanos entre 1922 y 2021. Como puede verse, hay una relación negativa entre el índice de independencia de los bancos centrales y la inflación en la muestra de países latinoamericanos, es decir, países con mayores índices de independencia de sus bancos centrales han tenido inflaciones más bajas. Un análisis estadístico más detallado basado en los datos individuales de cada país confirma esta relación negativa.
Gráfico 1: Inflación1 e independencia de los bancos centrales en América Latina (1922-2021)
Fuente: legislación del banco central (leyes del banco central, reformas de las leyes y disposiciones constitucionales pertinentes). Inflación: estadísticas financieras internacionales y perspectivas de la economía mundial del FMI, datos de fin de año.
Los autores del capítulo identifican tres periodos históricos en los datos, tal como se indica en el gráfico. En primer lugar, un periodo inicial que va hasta 1945, cuando el uso del patrón oro mantuvo la política monetaria independiente del gobierno y la inflación relativamente baja. Luego, un periodo que llaman “desarrollista” que va hasta 1990, durante el cual la independencia de los bancos centrales se redujo paulatinamente y condujo a niveles de inflación alta e incluso de hiperinflación en varios países. Finalmente, identifican un periodo reciente desde 1990 que llaman “de estabilización”, durante el cual aumentó sustancialmente la independencia de los bancos centrales y la inflación se redujo a niveles bajos y estables, con la excepción del choque inflacionario global de la pospandemia.
En conjunto, los resultados del análisis corroboran que la independencia de los bancos centrales está asociada de forma robusta a niveles bajos de inflación. Esto es coherente con la teoría económica y debe ser un elemento fundamental en el diseño de las instituciones de política económica del país.
1 ↑ La medida de inflación es el promedio de los logaritmos de las inflaciones de los países, calculados como log(inflación + 1). El uso de la escala logarítmica facilita la visualización, pues en varios años múltiples países de la muestra experimentaron inflaciones anuales superiores al 1000%.
























